¿Cómo fue que empezaste a hacer poesía?
Durante mi adolescencia y esencialmente por rabia, en una primera instancia ese odio hacia todo, y todos, se materializaba a causa de un entorno que no lograba entender. No quiero que suene como el cliché del incomprendido, todo lo contrario, creo que era demasiado simple y básico en comparación al medio de máscaras que sentía me rodeaba, el falso elogio y camaradería sustentado en códigos y repeticiones de actos a los cuales me sentía negado por tener otros intereses, gustos musicales extravagantes para mi edad y cercanos, pasiones como el cómic, los juegos de rol y otras cosas que fácilmente pueden considerarse como infantiles si damos rienda a la estupidez y los prejuicios; preferencias, sin duda, menos populares en ese entonces, los noventa, y sobre todo en provincia… Hoy las tribus urbanas, los grupos góticos, metaleros, punketas, los llamados ñoños o geeks, tienen un espacio ganado, al menos forman sus comunidades y los intermedios, como las redes sociales, apaciguan el sentido de aislamiento. A eso sumo el tener un pensamiento crítico producto de haber crecido entre puros adultos, la diferencia de edad con mis hermanos mayores es de casi once años, por ende, siempre he tenido un carácter fuerte, poder de decisión, capacidad de decir NO, de contradecir y cuestionar, aunque eso desagradara a la masa, era un inadecuado social ante el comportamiento esperado y que se considera como parte de la normalidad. Debo recalcar que crecí en un colegio sumamente cuico y católico, una burbuja de la cual rescato muy poco, más que algunas lecturas y dos amistades, por ende, todo ese extrañamiento y odiosidad hacia el medio, sumado al miedo y la incomunicación, se convirtió en un lenguaje que me servía de escudo. En ese momento no lo llamaba o lo pensaba como poesía, sin duda era creación a través de la palabra, una espacie de metalenguaje, un balbuceo torpe para entender quién era o quién quería ser. Luego las lecturas se volvieron más complejas y claro, estúpido repetí el modelo adolescente entrando a estudiar derecho por presiones familiares (duré tres años), una carrera que era un caldo de cultivo de hipocresía mayor al que detestaba en la media o secundaria, así que todo el malestar fue creciendo pero también la escritura. Hoy ya más centrado y feliz, creo que mi capacidad crítica, mi lógica y mi interpretación ante el resto es más amigable, aún así tiendo a desconfiar de la especie, la violencia y el silencio bullen en mi obra, por eso me identifico mucho con Beckett, con Céline, con Reinaldo Arenas, Burroughs, creo que más o menos así se va estructurando mi sensibilidad.
¿Qué enseñas en la universidad?
Bueno… soy uno de los llamados profesores taxis, dentro del actual y patético escalafón que nace producto de la crisis educativa en Chile, por ende, aunque mi especialidad es el área de literatura y de modo más específico la teoría y crítica y los estudios semiológicos puedo un semestre tener copado mis horarios con cátedras de expresión oral y escrita para ingenieros y estudiantes de pedagogía y luego al otro semestre encontrarme impartiendo un curso de estética, teoría y electivos de literatura chilena contemporánea. Lo seguro es que soy parte del departamento de español y presto servicios, fuera de eso valoro mucho más la educación no formal que doy a través de talleres con total autonomía.

 

¿Cómo surge Cinosargo?
Como una alternativa a la realidad apelmazada de las provincias en Chile, digo Chile pero es seguro que esta respuesta se puede extender a muchas situaciones o estados de inercia que se viven en miles de localidades de nuestro continente producto del centralismo… Al comienzo el proyecto Sargo eran talleres y fanzines entre amigos, amantes de la literatura, un chiste interno y que cobró potencia ideológica producto de la figura de Diógenes, de quien tomamos el nombre “Cinosargo” y la máxima que dice… Ellos me condenan a irme y yo los condeno a quedarse. Bueno, luego se suma todo el tema de Internet, la accesibilidad y rapidez del formato blog, la ductibilidad que nos brinda la tecnología para manejar y difundir contenido; por ende, fue un modo de conectarnos al mundo y a la vez lograr que el mundo viese, aunque fuera por un tragaluz, que Arica no es sólo un punto perdido en la frontera o una ciudad de paso, o el molde que lamentablemente esboza el estereotipo pampino, Un oasis de horror en medio de un desierto de aburrimiento… Cinosargo hoy, es una visión diferente de lo que es el norte chileno, muy lejos de ese norte llorón y realista mágico esperando reivindicaciones, mamando de la teta de viejos ídolos y nostalgias… En síntesis, nuestra frontera es mucho más nómada en sus lecturas y movimientos que la base de operaciones de poetastros que no salen de sus distritos, cafés y comunas…

 

¿Cuáles son los logros de Cinosargo que más te enorgullecen?
La capacidad de generar un fandom fiel como el de los cómics y las películas de culto, sobre todo con algo que para muchos (que ignoran) resulta aburridísimo, la literatura… En esa medida destaco la capacidad de encantar a una mente en formación o de-formación mostrándole que el arte no empieza y termina con los clichés y figuras acartonadas que mal enseñan en los sistemas educativos. En términos prácticos y editoriales, ligados a mi gestión, me sorprenden y fascinan los logros mediáticos y concretos de robar y conquistar espacios de modo simbólico, eso de aparecer de pronto en ferias del libro, congresos o actividades en general y en distintos lados del mundo, por las cuales algunos se destazan, y siempre de forma gratuita e inesperada y en ese sentido traficar a mis autores en los mismos espacios en que circulan, Camilo Marks, Jodorowsky, Simonetti y Fernando Villegas,  bueno como diría Diego Maquieira, ¿en qué otro salón, sobre qué otra alfombra, podría haberse juntado tanta mediocre notabilidad? Allí está Cinosargo como la espinilla arruinando el lozano rostro de la reina de promoción, como lo dije en algún momento, moriré tranquilo sabiendo que edité a puros lados b, algo así como el equipo Z de Rugball que entrena el Super Agente Cobra… Mi aspiración es ser el John Waters de la literatura en este rincón de América.
 
 

¿Qué significa la política, la democracia y la dictadura en tu poesía?
Dentro de mis textos la política y otros temas afines, formas de gobierno y quiebres sociales e institucionales aparecen a mi juicio filtrados desde dos ángulos: la (in)comunicación y la violencia. La dictadura si la limitamos a lo experimentado en Chile me llega como un rumor del cual mi padre (chileno) iba escapando para sin darse cuenta caer en otro proceso continental de odio y muerte, el terrorismo en el Perú de fines de los ochenta y principios de los noventa (mi infancia). En esa medida esos momentos están presentes en lo que escribo pero desde múltiples encuadres, no sólo como una gesta o página inmóvil de la historia, de preferencia opto por mirarlo y a la vez mirarme en mi escritura desde la óptica y lente del ciudadano común con todo lo bello y trivial que puede haber dentro de un sujeto o una comunidad que sufre estos procesos y en mi caso personal, como un niño que no puede explicarse a cabalidad el que vuelen torres eléctricas, ajusticien a jueces y luego las noticias muestren sus cuerpos hechos bolsas de sangre detrás de una camioneta o el que utilicen autos similares al que tuvo mi madre, el clásico volvo huevito como coche bomba para volar un edificio entero… por ende, me interesa el tema del testimonio y la intrahistoria, y en mis diferentes textos procuro edificar una atmósfera que en primera instancia me la proporciona el lenguaje, con sus potencialidades y naturales restricciones, algo así como lo que Lihn poetiza en “nunca salí del horroroso chile”…

Nunca salí del habla que el Liceo Alemán
me inflingió en sus dos patios como en un regimiento
mordiendo en ella el polvo de un exilio imposible
Otras lenguas me inspiran un sagrado rencor:
el miedo de perder con la lengua materna
toda la realidad. Nunca salí de nada

Y desde luego no puedo ignorar la educación sentimental que todos tenemos y que entrecruza la pequeña gesta cotidiana de la familia, todo lo atávico y heredado o impuesto como costumbres y educación, la educación en cierto grado también me parece una forma de tiranía y determinismo, pues hablamos de un programa que cierto ministerio que a su vez responde a cierta política o partido, decide lo que debes aprender y cómo hacerlo, sin embargo, luego están todos los puntos de fuga que uno encuentra en los amigos, que son como la familia que uno elige y también en las lecturas excéntricas que uno persigue en distintos formatos, en mi caso cómic, poesía, cine, anime, artículos de colección, música, y todo a fin de nutrirse y producir algo que a su vez violente esa maldita educación que te han dado, el lenguaje bajo el que te han moldeado y los entornos en que te tocó vivir, en mi caso uno bastante híbrido, fragmentado, violento y en muchos casos intraducible e indecible, por ello mi escritura en todas sus formas, de algún modo, persigue esos rasgos con obsesión. (Lo cual explica que sea muy disperso para responder a preguntas demasiado directas).

 
 
¿Te consideras un escéptico de las instituciones Chilenas? Si es así ¿dónde pones la esperanza?  
Me considero un enemigo de la burocracia más que de las instituciones y lo que más detesto en el mundo son los pequeños poderes, esos abusos que ejercen quienes tienen un ligero control sobre la vida de los demás por meras circunstancias, como por ejemplo un profesor chanta ante un alumno a causa de una nota injustificada y que le puede costar una beca, o una secretaria mala leche o incompetente que desquita su frustración diaria con aquellos a los que atiende, algo así como la pesadilla kafkiana o el asunto de la mosca en Brazil pero potenciado a mil. Me revientan los papeleos inútiles y las esperas innecesarias, por ende no me viene mucho el tema de la esperanza, se me hace una actitud pasiva, eso de vivir basado en añoranzas, por mucho que estas sean lúcidas y diurnas… me patea el deseo y las reivindicaciones sin acciones de por medio, el mundo no te debe, y si fuera ese el caso, es muy poco probable que se detenga por uno… Creo más en las voluntades y en un ejercicio consciente de nuestras competencias, el hágalo usted mismo es la receta que me ha servido hasta ahora.

 

Frontera norte de chile – septiembre del 2011